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Psicoprofilaxis quirurgica

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La psicoprofilaxis quirúrgica es un proceso terapéutico focalizado con un objetivo preventivo. Es acompañar al paciente, sea éste niño o adulto, y a su familia a atravesar una situación potencialmente traumática como es una cirugía u otra práctica médica cruenta.

 La enfermedad tiene un efecto desorganizador en el psiquismo, no sólo porque compromete intensamente la vivencia corporal sino porque está acompañada de efectos que pueden ser traumáticos, más todavía en el caso de los niños.

La psicoprofilaxis quirúrgica tiene como objetivo disminuir la morbilidad psicológica postquirúrgica y favorecer la recuperación del paciente, en relación con su esquema corporal, inserción social y vínculo con el equipo médico.

La misma es aplicable a todas las personas, aunque con variantes. Por ejemplo, ante operaciones no programadas, casos agudos, urgentes, accidentes, puede no haber márgenes de tiempo para intervenir en la fase pre quirúrgica; aunque sí en la segunda etapa: la post quirúrgica. Otra variante puede ser con niños, donde independientemente de cuan pequeños sean es perfectamente factible trabajar con los padres, con sus angustias y temores frente a la enfermedad de sus pequeños hijos y entrenarlos para que ellos colaboren lo mejor posible en bienestar de sus pequeños.

El encuadre terapéutico de la psicoprofilaxis quirúrgica implica tres etapas bien diferenciadas:

1ª Etapa: Prequirúrgica

La preparación pre quirúrgica se centra en las dificultades emocionales que se experimentan para enfrentar la intervención. Apunta a diluir hasta hacer desaparecer los temores, las fantasías de pérdida de vitalidad, de posibilidades de vida, de amputación, de dolor insoportable y hasta de muerte que inspiran las intervenciones quirúrgicas. Teniendo en cuenta que la tensión emocional en el paciente, cuando debe exponerse a una situación quirúrgica, surge del desconocimiento al que el cuerpo del mismo será sometido, es necesario habilitarle un espacio previo diferente en la relación vincular médico - paciente, donde éste pueda preguntar todo lo que necesite saber - conocer acerca de la operación a la que sea necesario someterlo, como así también pueda desplegar todas las emociones (miedo, temor, ansiedad, angustia, etc.) inherentes a la operación que deberá atravesar. Y al mismo tiempo generarle el permiso a preguntar y preguntarse ya que no siempre está instalada esta posibilidad en el ser humano, por lo que en las primeras sesiones, en los primeros encuentros el psicólogo es la voz del paciente, auspicia de Yo Auxiliar hasta tanto el enfermo enfrenta por sí mismo este espacio inquisidor e investiga y se investiga. Las inquietudes más generalizadas que surgen están relacionadas con los motivos por los cuáles requiere ser operado, si no existe la posibilidad de otro tipo de tratamiento clínico para evitar la operación, cuándo será intervenido quirúrgicamente, quién será su médico cirujano, quién el médico anestesiólogo, cómo es el quirófano, qué se siente estando allí, la temperatura, olores, ropa a emplear, si se despertará de la anestesia, si le dolerá, si sentirá cómo lo operan, si tendrán en cuenta los médicos sus alergias a medicamentos (en los casos que así suceda y en relación fundamentalmente con el antibiótico: la penicilina y /o el calmante: la dipirona), tiempo de duración de la operación, tiempo de internación, cuidados corporales específicos a seguir antes y luego de ser intervenido .

2ª Etapa: Intraquirúrgica

El paciente requiere ser contenido emocionalmente en el momento exacto en el que será intervenido porque el hecho de que pueda preguntar y saber qué le están haciendo in situ, permitirá una mejor entrega y mayor tranquilidad en el momento de ser dormido anestésicamente. Ídem al despertar, por lo que el acompañamiento terapéutico le permite jugar al objeto transicional con el terapeuta y transferir en su persona los miedos y ansiedades que vivencia y al terapeuta cuidar el psiquismo del paciente como su proceso de aprendizaje de esa situación especial que está atravesando. El acompañamiento psicológico táctil durante esta faz forma parte indispensable de todo este proceso psicoterapéutico. El lugar del psicólogo dentro del quirófano se encuentra junto al paciente ubicado sobre la mesa de operaciones, tomándole la mano que pertenece al brazo que no está siendo afectado en la cirugía.

Este acompañamiento emocional y corporal del paciente que realiza el psicólogo es desde lo más originario, primitivo, primario. Desde lo más contenedor, limitador, demarcador del contorno corporal y de la diferenciación Yo-No Yo: el tacto.

El paciente a ser operado se siente solo inmerso entre profesionales que llevarán a cabo la operación y aparatos técnicos que controlarán su estabilidad orgánica durante la misma. Un decir constante de los enfermos está referido al temor a "estar solo en ese quirófano tan frío", como así también el miedo a "no despertar de la anestesia". Por lo tanto, cuando un paciente está pronto a ser anestesiado, el tacto puede infundirle la confianza de que no está solo, porque no lo está realmente.

El trabajo del psicólogo con el paciente dentro del quirófano, antes, durante y a posteriori de la cirugía no está relacionado con la sugestión. No es método catártico. No es hipnosis. No se sugiere, ni fabula, ni recuerda, ni actúa una realidad; la realidad está presente: el paciente tiene que ser operado y siente temor, miedo, ansiedad, o angustia. El contacto táctil sostenedor que ofrece el terapeuta, ayudan al enfermo a entregarse al acto quirúrgico.

No se busca tampoco despertar un recuerdo. La emoción está allí presente, el temor está allí presente y lo padece el enfermo en el aquí y ahora de la situación dentro del quirófano. Sí se intenta, como búsqueda, desde el rol del psicólogo y en su accionar acompañando al paciente a través del tacto, establecer mejores condiciones de curación para el curso del proceso postoperatorio del paciente tanto psíquica como orgánicamente. Dice Tiberio Álvarez Echeverri que "el tacto de persona a persona, en una atmósfera de amor y compasión, revela cómo el estrechar una mano, o acariciar la frente, pueden significar tanto como una oración y, en ocasiones, son de más ayuda. El contacto físico puede ser el lenguaje, que permite transmitir el mensaje aliviador a quien está en medio de la duda, la soledad y el miedo".  Al respecto, enuncia el Dr. Marcos Gómez Sancho: "la audición y el tacto son los últimos sentidos a través de los cuales el paciente terminal permanece en contacto con el medio".

Nada ni nadie puede garantizar aún hoy que cuando el paciente está anestésicamente dormido (bajo el efecto de la anestesia general) no escucha, no percibe, no siente. Su nivel de conciencia puede estar obnubilado, como en el estado de coma, pero qué le sucede emocionalmente lo desconocemos. Existen registros de qué sucede con su respiración, con su presión arterial, con su corazón, con el SNC, pero no se conoce el funcionar de su psiquismo.

Aún así, ya hay una extensa bibliografía que da cuenta de pacientes que relatan lo vivido-escuchado-sentido durante el estar anestesiados en la cirugía padecida.
Entonces, una vez más se impone la necesidad de que el paciente esté contenido emocionalmente a través del tacto ya que tampoco nada ni nadie pueden garantizar que el enfermo no siente durante el intraquirúrgico; que sus emociones, aparentemente dormidas, no tienen un registro a otro nivel; que su psiquismo, tal cual en el sueño, está trabajando, está procesando información. Y esta información puede llegarle a través de las vías auditiva y táctil. Las preguntas que surgen entonces son: ¿qué sucede con las emociones cuando el cuerpo es inducido a dormir anestésicamente?. ¿Y qué sucede con los sentidos?.

Tal vez las respuestas no pueda darlas hoy ni la medicina ni la psicología, y sea necesario investigarlas en la metafísica, o en una nueva metapsicología.
Pero, por lo pronto, lo que hoy sí está ocurriendo, y ningún hombre de ciencia desconoce ya, es que el ser humano es un ser biopsico social espiritual; es decir que además de un soma tiene un psiquismo. O un organismo y un alma. O un cuerpo físico y un cuerpo espiritual.

Desde una mirada integral holística, y respondiendo porqué en un ámbito exclusivamente médico o de la medicina como lo es el quirófano y todo lo que allí acontece, considero que debe participar el psicólogo, digo que con razón decía O. Loudet que "no hay clínica médica sin psicología, sin lógica, sin moral, sin metafísica, como no la puede haber sin anatomía, biología, física y química".

3ª Etapa: Postquirúrgica

La preparación post quirúrgica (que se viene preparando desde la prequirúrgica), se centra en la disminución de las percepciones de dolor y de molestias post quirúrgicas y en la preparación anímica necesaria para que el paciente actúe de manera óptima y positiva en su propia rehabilitación, de modo que la misma sea rápida evitando así la mayor cantidad de imprevistos posibles. Será imprescindible por tanto, continuar abordando terapéuticamente al paciente en el postquirúrgico para que pueda elaborar el duelo que dicha cirugía le produce en su cuerpo y en su psiquismo a partir de la afección que padezca su organismo. Así como también calmar la ansiedad de sus familiares, quienes muchas veces, inquietan al paciente aún cuando el intervenido éste al principio tranquilo y colaborador.

Los recursos técnicos que se utilizan en la preparación son variados, dependiendo de algunos factores, como ser: edad del paciente, tipo de intervención que se debe efectuar, el significado biológico, socio-antropológico y simbólico de la intervención, la organización psíquica del paciente y sus recursos actitudinales, el tiempo de que se dispone para trabajar, los familiares que acompañan (grado de parentesco, número, etc.), etc. Conforme a estas variables se diseña un plan de trabajo específico y personalizado y se aplican técnicas de sensibilización:

Reprocesamiento de la visión que el paciente ha construido respecto de la situación que debe vivir, de las dificultades temidas y de las consecuencias de la intervención para su vida subsiguiente.

       Hipnosis.

       Ensueño despierto dirigido.

       Ejercicios dramáticos, etc.

El psicólogo es quien codifica y decodifica, comprende los diferentes lenguajes, las necesidades, los requerimientos, deseos y motivaciones de unos y otros, y traduce los mensajes entre emisor y receptor (lugares alternativos entre el médico y el paciente) en pos de una mejor y más clara comunicación que redundará en un postoperatorio de calidad saludable superior para el enfermo.

 

                                                                                                                                                                     Delia Cariddi

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Comentarios Psicoprofilaxis quirurgica

Soy la Lic Silvana Santoro, quisiera contactar a la Lic Delia Caridi para conversar sobre la posibilidad de dictar un curso sobre Psicoprofilaxis Quirúrgica en nuestro Centro.Le dejo mi te celular 0111544276806  o 01148614177.Agradeceré me responda porque no tengo seguridad de que le llegue el presente mensajePuede mirar la página del Centro donde verá que ya hemos estado dictando este curso.Muchas gracias
Soy la Lic Silvana Santoro, quisiera contactar a la Lic Delia Caridi para conversar sobre la posibilidad de dictar un curso sobre Psicoprofilaxis Quirúrgica en nuestro Centro.Le dejo mi te celular 0111544276806  o 01148614177.Agradeceré me responda porque no tengo seguridad de que le llegue el presente mensajePuede mirar la página del Centro donde verá que ya hemos estado dictando este curso.Muchas gracias

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